Un hombre acaba de morir. Su hijo está junto al cadáver cuando descubre que un olor –guayaba, miel, fruta madura– emana del cuerpo de Panchito, su padre. Ese olor dulzón desencadena una cascada incontenible de recuerdos, asociaciones, preguntas y fantasías. Entre el dolor y la incredulidad, la mente se resiste a aceptar la pérdida y salta sin descanso de la infancia a la mitología, de las anécdotas a las historias más peregrinas, de la crisis de la patata a los inuit, de la leche derramada a las chelas y de ahí a los confines del universo.
Entre la elegía y la comedia, entre el monólogo torrencial y la confesión íntima, esta novela transforma el duelo en una extraordinaria odisea verbal. Una obra deslumbrante sobre la pérdida, la memoria y las historias que nos contamos para sobrevivir a nuestros muertos.
«Confío en la literatura mexicana porque Franco Félix es parte de ella. Este libro tan lleno de ritmo, tristeza y verdad es el libro más hermoso que ha escrito». Brenda Navarro
«Con esta novela, Franco Félix demuestra –otra vez– que es uno de los narradores mexicanos más desafiantes, capaz de descubrirnos nuevas formas de belleza con esa voz hipnótica, llena de erudición, humor y ternura». Elma Correa
Franco Félix